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Acerca de lo posicionamientos político técnicos
Por María Graciela García

 

Se hace necesario comenzar a realizar cierta terminología utilizada para definir situaciones sociales y sus efectos a la hora de la intervención. Esto es: los términos definen lugares y es desde allí desde donde nos posicionamos.

En el marco de las políticas sociales actuales la discusión pasa por qué tipo de ingreso o contraprestación o si ésto es así o no.

Poco evaluado está que ocurrió con este estilo de política y qué cosa en términos de lo que considero daño se ha reparado.

Parte de la consideración de que vivimos en un país donde la pobreza es uno de nuestros principales problemas. La necesidad es salir de ello, el desafío es cómo.

El reconsiderar esta situación nos lleva a pensar en que hay población que se encuentra en situación de daño y que esto es necesario definirlo y tratarlo, desde allí, considerando a las intervenciones como diferentes estrategias que podrán dar lugar a objetivos de integración.

La pobreza produce trastornos no solo en lo económico, sino también en lo simbólico, esto es hay una cadena de circuitos de sobrevivencia que se instalan pero también sentimientos como la bronca, el vacío de sentido y de proyectos a los que no se accede, ni se accederá por generaciones.

De lo que hablamos es de que ésto que se genera y lo que llamo daño subjetivo requiere intervenciones en la que se escuche la voz del otro para transformarlo en sujeto activo.

Se ha impuesto y generalizado la obligatoriedad de ciertas medidas y la lógica educativa respecto del sujeto pero también sabemos que si esto no implica cambio de actitudes y dispositivos complejos y simultáneos no produce más que frustraciones.

Es llamativo el proceso instalado en nuestro país de la ya tan nombrada fragmentación, esta llamativa disputa de grupos pequeños que reproducen con intereses de sectores externos e internos, lógicas propias casi diría ajenas a lo que considero prioridad que es la discusión de proyectos, que tengan por objeto definir y resolver, las situaciones fundamentales que hoy nos afectan.

Los planteos parecen tener más que ver con la negación o la naturalización del problema que con la real discusión del tema.

A más aislamiento más violencia. No parece posible reparar estos niveles de daño sino una fuerte inversión en recurso humano que en algunos casos desempolve y en otros cree, nuevas estrategias de intervención comunitaria que permitan construir esperanzas.

La dirección del trabajo debería tomar en cuenta ejes psicosociales que posibiliten reparar con modalidades grupales y prácticas abiertas de salud mental. Las teorías sirven en tanto transformadoras de la realidad, si se autovalidan sin praxis resultan terreno de la intelectualidad, poco útil para un país con este nivel de deterioro.

La complejidad del problema requiere respuestas complejas, lamentablemente todavía siguen siendo simples.

Hay ciertos hábitos que se repiten: la historia comienza cuando uno llega, no valorizando aquello de los procesos que puedan continuarse y mejorarse.

Del mismo modo ciertas criticas que tiene que ver con las luchas partidarias no alcanzan para definir la gravedad de los problemas actuales. Dada la envergadura de la crisis y un proceso que lleva por lo menos 30 años era imprescindible hablar de planes sociales que contemplaran ingresos. Ésto es solo una parte, la política social hoy, así como la sanitaria, debe incluir lo cualitativo, el análisis de lo implementado y la elaboración de nuevas estrategias que sean fundamentalmente articuladas por el Estado.

Las discusiones acerca de clientelismo si o no, subsidio, ingresos si o no, son a la hora de la necesitad de nuestro tiempo incompletas; falta profundidad de análisis para la reparación de lo ya instalado. La exigencia es de lecturas que incluyan la reparación de los factores humanos dañados.

La inclusión de las estrategias diseñadas desde lo externo para la intervención social sin la gestión del Estado, colaboran sin duda a la fragmentación y a la sobrevivencia de intereses particulares que no hacen al bien general.

Discutir hoy el lugar de las ONG´s no resulta de trascendencia pero si se tienen que cambiar modalidades en las que habiendo cumplido roles que el Estado dejó desierto, en la actualidad mas que el interés de cada una de ellas, deben sumarse al bien colectivo y con el propósito de un Estado fuerte que piense las necesidades de nuestro pueblo y lidere cambios.

Otra pregunta que es importante realizarnos: en esta pérdida de representatividad del espacio político, quien gana?... los intereses económicos?... No parecen éstos estar preocupados por el bien común, ya que es una lógica que no les corresponde.

Tal vez sea momento de volver a nuestras bases culturales, a nuestra identidad "los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera, si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera" Martín Fierro, José Hernández.

 

 

 
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