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Italia, reforma y algo más.
Por Mario E. Burkun

 

Las ultimas elecciones italianas mostraron una vez mas que la atomización de partidos y posiciones políticas diversas obliga a concertaciones y alianzas.

La naturaleza de los dirigentes de dichos partidos es particular a la arquitectura y al tejido del complejo político en dicho país.

Una periodizacion de los momentos de cambio en el ciclo político italiano podría en forma esquemática reducirse desde la segunda guerra mundial a nuestros días, en cuatro etapas.

La primera fue la de la salida de la guerra. La concertación entre los partidos que combatieron al fascismo fue la única estrategia viable para evitar una disolución regional. Las diversas formaciones político militares locales se sometieron a un consenso democrático dominado por la naciente democracia cristiana que con el consentimiento del partido comunista y de sus aliados logro formar gobierno.

Esta primer etapa, fue corta, la realidad de la guerra fría, impuso en Italia la impronta de una democracia cristiana mayoritaria, sin por tanto lograr instalarse totalmente con carácter estable.

Los artífices intelectuales del periodo, no podían superar el llamado compromiso histórico gramsciano que se manifestaba en una dificultad de estabilidad política, aunque el contexto europeo insertaba el país en el proceso de conformación del Mercado Común.

El regionalismo y la diferenciación social entre el norte industrializado y el sur campesino, se mantuvieron a pesar de los planes de desarrollo del Mezzogiorno, y de la incorporación política de sus representantes locales.

La tercer etapa política es la de la ruptura obrera e intelectual que se produce en los 60. La izquierda tradicional es impactada por los sucesos de Hungría y las modificaciones en la Unión Soviética , lo que lleva al Partido Comunista Italiano a buscar la terza vía y a desarrollar el Euro Comunismo.

La democracia cristiana por su lado evoluciona hacia criterios de democracia social y reformismo económico que la distancian de sus tradicionales posturas en la guerra fría.

Los fenómenos no resueltos de este periodo serán el producto de las posturas mas radicalizadas a izquierda y derecha que marcaran dicho periodo como el de los anos de plomo.

El clasismo de fabrica y las brigadas rojas, se enfrentaron al proceso parlamentario, y pusieron en jaque a la evolución posible del compromiso histórico dentro de los marcos del reformismo.

Dicha etapa finaliza con el periodo o de mani pulite, donde el poder judicial procesa la quiebra y ruptura del tejido tradicional de la política italiana y da lugar al cuarto periodo, marcado por un mecanismo de dialogo mediático y centrado en una mirada atlantista del proceso económico y social europeo. Berlusconi y su heterogénea alianza dominan este periodo.

La alternativa al liberalismo centrado en proposiciones modernizadoras de las relaciones laborales pero con unas claramente regresivas en cuanto a las conquistas sociales, junto a la participación militar en los conflictos de Medio Oriente y la poca transparencia en los vínculos del poder con la concentración económica llevo nuevamente a un cambio en la conducción de los destinos de la Republica.

El final de esta cuarta etapa de la política desde la segunda guerra mundial, es una transición democrática pero marcada por una modificación profunda de las representaciones vigentes.

La salida de Berlusconi se produce luego de una profunda erosión de sus apoyos sociales. La izquierda y la centro izquierda dominan actualmente el Congreso en sus dos cámaras. El nuevo gabinete de Romano Prodi, tiene figuras de relieve intelectual y político que se destacan en el plano nacional e internacional.

Al mismo tiempo se produce el cambio del Presidente de la Republica , cuya importancia simbólica es relevante, ya que con Giorgio Napolitano, es el primer representante del Partido Comunista que alcanza dicho investidura.

El veto de los Estados Unidos a una opción que reflejara un real compromiso histórico entre el PC y la DC en Italia feneció, y un nuevo estilo de manejo del poder se presenta en la actualidad.

Los cambios en Italia impactan en lo inmediato en la consolidación de una propuesta de centro izquierda reformista en los países latinos de la Unión Europea. Seguramente van a influir en la próxima elección en Francia, al igual que en la consolidación del gobierno español.

A nosotros como latinoamericanos nos impacta en lo inmediato por varias circunstancias.

  • Podemos decir que la metodología de acceso al poder fue la de un tejido político basado en propuestas y programas en todos los temas de la sociedad, marcado por debates sobre el modelo económico, en cuanto a la relación entre lo publico y lo privado, con un fuerte revival de la intervención y el control del Estado en la evolución de la concentración y centralización de capitales y en la formación del salario y de la política migratoria.
  • Con mayor difusión que las temáticas precedentes, aunque de menor importancia en la determinación del compromiso histórico, los debates sobre ecología y reproducción son formadores de la nueva opinión de masas.
  • La participación en los conflictos internacionales como fuerza de paz o como fuerza de combate. Este tema marca al electorado, que visualiza el problema de la seguridad internacional como ajeno a su vida cotidiana y no acepta sufrir perdidas de ciudadanos en conflictos poco transparentes en cuanto a las causas de generación de los mismos. La posición del eje Alemán-Francés dentro de la Unión produce también un marco de presión sobre la posición atlantista de la Farnesina , e indefectiblemente va a impulsar a un cambio de estrategia en las relaciones internacionales.

Estas tres grandes modificaciones en la política italiana van a producir un primer impacto en la mirada sobre él vinculo con América Latina. Hasta el momento prima la actitud reticente motivada por la forma de resolución del problema de los acreedores de pequeña dimensión y las dificultades de las inversiones directas. Sin embargo es probable que lentamente vuelva a ser de interés un acercamiento político con la región.

La importancia actual, es al interior de nosotros mismos. Las tres formas citadas de hacer política en Italia obligan a reflexionar y actuar sobre las posibilidades actuales en nuestros países. La concertación y el acuerdo desde posturas de cambio y modificación en la economía y la sociedad se pueden efectuar respetando la historia política del Estado Nación, sumando lo mejor de la Republica para un nuevo gobierno.

Esta realidad produce una fortaleza en el poder que permite enfrentar los resabios de un liberalismo autoritario.

El debate actual en Italia puede entonces permitir una mirada desde otro lugar, de los procesos internos nacionales, regionales y finalmente de inserción en la globalización, con lo mejor que se puede observar.

Los alineamientos internacionales pasan a un periodo de cambios veloces que nos obligan a definir posiciones y asumir el papel que nos corresponde en dichas relaciones, para lo cual Italia es un ejemplo.

 

 
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