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Argentina, desde hoy al futuro
Por Mario E. Burkún

Contexto actual.

La crisis internacional se encuentra en un momento álgido. Puede ser el piso al que se ha llegado, para ir produciendo una inflexión que limite los efectos recesivos y reactive la economía mundial en el final del próximo año.

Dos caras presenta este momento, una la de los países centrales del sistema: a saber EE.UU. y la Unión Europea. Otra cara es la de los periféricos tomando como eje a los BRICS y colaterales como Turquía, Indonesia, Corea del Sur, y a nosotros entre estos. Como en todo momento de destrucción y cambio, el tiempo histórico transcurre muy veloz y oscila como un péndulo que nunca alcanza su punto de equilibrio o estabilidad, pasando desde de la incertidumbre y el riesgo sistémico a extremos de gran sensibilidad.

El primer dilema que se presenta es si la política económica que se utiliza para afrontar esta situación produce efectos que se puedan percibir como mutaciones o como transformaciones del sistema.

El segundo dilema es si en la crisis la distancia y autonomía entre lo financiero y lo productivo se va a disminuir, o por el contrario se aumentará la disociación de forma de no resolver positivamente la continuidad en la reproducción del capital social.

 

Coyuntura.

Se vive una volatilidad de los activos líquidos, que obliga en la coyuntura a una atenta mirada sobre el uso de la intervención del Banco Central en el sostén de la paridad cambiaria con la fluctuación veloz en las monedas claves.

El vínculo entre el Euro y el Dólar estadounidense fluctúa permanentemente. Fluctuación que en la coyuntura tiene un correlato en la búsqueda de un refugio local de última instancia a la incertidumbre sobre la política económica local, en cuanto al uso del tipo de cambio como protección efectiva del costo de producción industrial o al comportamiento del sector financiero de absorción de reservas y especulación con toma de beneficios, en función de generar inestabilidad del mercado por la percepción política del impacto mediático de la crisis internacional.

Es poco evidente desde la economía pura poder percibir el tiempo en que el humor del mercado financiero elimina el dólar estadounidense como garante de última instancia del corrimiento inflacionario. Cuanto del movimiento o “fuga” es especulación pura de los operadores del mercado y cuánto es resultado de la memoria histórica en su rememoración de los sucesos de crisis local - acordes con las disputas y tensiones previas a un acto electoral y a una posible actitud práctica del síndrome traumático de la hiperinflación anunciada.

Sin embargo este efecto es de coyuntura y corto plazo. Sus secuelas son la astringencia de divisas por la “fuga” y la disminución de los grados de libertad para disponer de las reservas para inducir la inversión productiva, en lugar de usarlas para sostener la volatilidad de los activos líquidos.

Al mismo tiempo el país atrae la liquidez financiera internacional por el elevado spread bancario, compuesto por la tasa de interés local más el riesgo país y garantizado por la inflación, con tasas de crecimiento del producto de primer rango internacional.

Seguir la sensibilidad del mercado financiero con un tipo de cambio administrado y un buen uso diario de la compra y venta de circulante en moneda clave, es una tarea de técnica reguladora del Banco Central, que se puede efectuar sin dificultad a la espera de que finalice el acontecimiento político de la elección presidencial y la vigencia de una continuidad en la política económica implícita en el discurso oficial.

 

Corto y Mediano Plazo:

a) En el corto plazo existe una situación comercial que exige una resolución política, que es la de regular las formas del comercio exterior con Brasil dentro del MERCOSUR, y de ambos acordar el proteccionismo con terceros mercados.

Esto tiene relación tanto para el núcleo siderúrgico-automotriz, como para las producciones comunes en lo industrial y en lo agro-alimentario.

b) El otro ítem a resolver es el del consumo energético. El crecimiento permanente del producto, exige encarar la matriz energética nacional. La adquisición de insumos de energía impacta en las importaciones.

Gran parte del costo de producción industrial corresponde a energía. La falta de prospección, exploración y búsqueda de reservas, lleva a un cuello de botella en petróleo y gas. Al mismo tiempo que las fuentes alternativas se desarrollaron lentamente y sin encarar un plan acorde con el crecimiento del producto. Esto nos orienta a una dependencia energética en el mediano plazo.

La inversión en este sector es prioritaria, tanto desde lo público como desde lo privado. A asumir como posible la readquisición de parte del capital de YPF, aprovechando las dificultades financieras de la banca española y de REPSOL, de forma de retomar el control de la compañía aliados con el grupo Eskenazi-Petersen. Al igual que proseguir el desarrollo nuclear e hidroeléctrico, así como el de bio-combustibles.

c) Otro elemento a analizar es el uso del conjunto de los activos líquidos de carácter más permanente, como un fondo de inducción e implementación de la inversión privada y pública, con incidencia en la conducción de la planificación económica. Eso exige centralizar la toma de decisiones de los fondos de ANSES, Bancos oficiales nacionales y provinciales, y a encarar el tema de los fondos de las obras sociales, junto a los ingresos genuinos de AFIP.
Este diseño de política financiera para el desarrollo es una necesidad en el corto y mediano plazo, con proyección prospectiva.

d) Encarar con Brasil una política monetaria común, que puede tener como significado una serpiente monetaria para condicionar el tipo de cambio. Junto con esta forma de regulación monetaria, fijar una zona óptima de sensibilidad de la masa monetaria necesaria para los intercambios con compensaciones en unidades de cuenta, pases, switch, u otros productos y servicios bancarios que llevan a disminuir el uso de moneda clave.

Se necesita acompañar estas medidas puramente monetarias con adecuaciones de las tasas de interés, para un proceso de inversión en bienes de capital y de nuevas tecnologías que lleven a posicionar la matriz productiva en un cambio de productividad permanente.

 

Largo plazo:

Los procesos de planificación con protagonismo social que se vienen efectuando, tienen que pasar a instalarse de forma regional. La praxis que se efectúa en la construcción de un ciclo con auge en el largo plazo (quinquenal), puede dar posibilidad en construir una zona óptima monetaria y fiscal.

La sustentabilidad del crecimiento se puede manifestar a través de esta colaboración entre las dos economías más importantes de la UNASUR y llevar a la región a una  expansión de largo aliento.

 

Conclusión

En ese contexto las políticas económicas deberían tener como eje de contenidos la inclusión social, la creación de puestos de trabajo y la evolución del salario real, para impactar en la demanda social y facilitar la inducción de la inversión.

Esto permitirá un mayor grado de libertad en las relaciones económicas internacionales y facilitará afrontar coyunturas desfavorables ante la volatilidad de los capitales líquidos y ante la fragmentación de la valorización de los capitales individuales sometidos al proceso de concentración y centralización de las corporaciones globalizadas.

Octubre de 2011

 

 
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