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La imbricación de nuestros ciclos económicos globales con los macro-ciclos culturales universales
Por Noel N. Lampert

En nuestro libro anterior(1) sobre Ciclos Económicos y Crisis Financieras, así como en el de próxima edición(2) sobre los Ciclos Pluriseculares Akerman, hicimos referencia a textos de Arnold J. Toynbee(3) y André Piettre(4) sobre el fenómeno de los Ciclos.
Recordamos la aserción de Piettre: “Si hay, en efecto, una lección eterna de los siglos, es la de que las civilizaciones, como las naciones, como todas las instituciones políticas y sociales, como las lenguas y las literaturas, como las dinastías, las familias, los individuos, tienen un comienzo, una madurez y un fin. . . este desarrollo muy ampliamente cíclico –podría hablarse de ciclos pluriseculares- se refleja directamente en las estructuras de la economía. . .”

Y hace referencia a Johan Akerman(5), para quien “las fluctuaciones de corta o larga duración, están encerradas a su vez en mutaciones estructurales, las ondas pluriseculares de las sociedades y los sistemas. . .”

Ya Toynbee había apuntado: “¿Nos obliga la razón a creer en un movimiento cíclico de la historia humana? Ciertamente, en el movimiento de todas estas fuerzas que tejen la tela de la historia humana, hay un evidente elemento de recurrencia. . .”

Completaba Piettre: “Ciclo y crecimiento: todo nuestro esfuerzo ha consistido en enlazar esta doble perspectiva, que corresponde por lo demás a las dos grandes representaciones que la Humanidad se ha hecho de su Historia: la concepción periódica de un perpetuo gran recuerdo. . . y la concepción progresista de una marcha al infinito. . .” El primero está contenido en el “mito del eterno retorno” del que nos habló Mircea Eliade(6), y la segunda es propia de las doctrinas monoteístas. Toynbee(3) menciona “a Zoroastro, el Deutero-Isaías hebreo, la escatología cristiana y el apocalipsis marxista”.

En nuestros trabajos citados, pasamos revista a los ciclos habitualmente considerados por los economistas: el ciclo Juglar y el ciclo Kondratiev, e incorporamos los ciclos pluriseculares entrevistos por Akerman, amén del movimiento secular.

Procuramos aclarar que los ciclos Juglar son coyunturales y que los ciclos Kondratiev son estructurales, siempre de la economía, en interacción con otras variables. En tanto que Akerman supuso que los ciclos pluriseculares implicarían un cambio cultural, a partir de hechos políticos que determinarían cambios en los sujetos hegemónicos de la política mundial. Toynbee entendió que, aún por encima de la prelación de la política sobre la economía y la tecnología, estaba la Sociedad y su Cultura.

Lo que incluye no sólo a los “Estados Universales” sino también a las “religiones universales”. Teniendo en cuenta que unos y otros suelen ser de larga duración, debemos considerar ciclos mucho más amplios que los ciclos pluriseculares Akerman, incluso englobando varios de ellos.

El investigador español Demetrio Santos Santos(7), versado en Matemáticas, Física y Astronomía, profesor de Física Nuclear en la escuela militar, carrera que siguió hasta el grado de coronel, con una notable erudición histórica, busca la respuesta a los hechos políticos a partir de la mecánica ondulatoria (física cuántica), y afirma que las ideas de lo cíclico, lo cuántico y lo ondulatorio están íntimamente relacionadas en el Universo. Pasa revista a un cuadro global de los distintos ciclos investigados por una pléyade de autores (cf. El cuadro 5.4.4.1 en su libro citado en la bibliografía de este artículo), tanto sobre fenómenos físicos y atmosféricos, como los que denomina ciclos sociales y culturales, analizados por Huntington, Horbiger, Beveridge, Huxley, Toynbee, Wheeler, Bradford, Petri, Duldofeu, Spengler y otros.

Clasifica la resonancia la resonancia (vibración ondulatoria) de los distintos ciclos en tres planos: biológico, social y espiritual. Los dos últimos se refieren a naciones, grupos políticos, sus productos (el lenguaje), y sus mitos y religiones.

La resonancia es un fenómeno físico que surge de la combinación de la frecuencia eléctrica, la vibración y la oscilación de la corteza terrestre. Cada objeto animado o inanimado, átomo o animal, tiene su propia resonancia específica. Al influir sobre ella las ondas sonoras, puede incrementarse la resonancia hasta que el objeto se separe (de otro) ó se fragmente.

Estas analogías constituyen la base de los análisis de Demetrio Santos sobre la sociedad humana y sus productos.

Verifica que los distintos grupos que han constituido unidades políticas (civilizaciones, diría Toynbee, a quien cita Santos reiteradamente), entran, en algún momento (después de siglos, con frecuencia), en crisis, cuando han llegado al máximo en su espiritualización y sus productos (v.gr. grandes construcciones: pirámides, etc.). “La sociedad entra en crisis, por fallo de su adaptación a nuevas condiciones ambientales”. Disgregación, rotura de vínculos, caída de la autoridad, desconexión, ruptura de comunicaciones, atomización social. Recordemos lo que ocurrió en los finales del bajo Imperio romano (ver nuestro artículo (8). Dice Santos: “Dado que nos encontramos en un mundo cuántico, al llegar el grupo a una densidad crítica, aparece un instrumento nuevo, una nueva idea. . . y ello indica la base de nuestra lógica, reflejo de los hechos en el Cosmos. . .”; sigue Santos: “dentro del grupo, las capas sociales se comportan como las moléculas de un líquido en ebullición. . .cuando llegan arriba, las moléculas se enfrían antes de iniciar su descenso, lo mismo que las clases sociales, para iniciar de nuevo, desde abajo, su evolución. . .” “En los puntos críticos, predomina la plebe, ya que lo primero que queda destruido en la crisis es la ligazón del gran conjunto”. Véase en A. Piettre la misma idea en su obra sobre las tres edades de la economía (4). “En un punto crítico, típicamente revolucionario, desaparecen las individualidades destacadas y quedan simplemente los componentes de inferior nivel social, que, a la vez, son los que se adaptan mejor. . . Por ello, como aura de la crisis, precede un totalitarismo. . . por carencia de elementos de mando. . .” Se producen migraciones inversas, de la ciudad al campo. El lenguaje, que nació en puntos de crisis, también languidece “la muerte igualmente ocurre en un punto nodal”. Puede advertirse analizando los acontecimientos ocurridos después de la caída de Roma en 476, con el tiempo las lenguas “romances” sustituirán al latín. Demetrio Santos explica que “los períodos comprendidos entre los 100 y los 3.000 años, tienen acción importante en la cultura y grupos sociales, formas políticas, manifestaciones artísticas, civilizaciones, etc.” En rigor, todas esas manifestaciones constituyen, precisamente, la Cultura (“todas la obras del hombre, en la ronda de su vida entera” como dijo un sociólogo) de la Sociedad o Civilización.

Es innegable que lo que menciona Santos acerca de la plebe, debe interpretarse como el conjunto de los desposeídos de la sociedad esclerosada, no precisamente desprovistos de inteligencia y capacidad, y, sobre todo, en general jóvenes. Como se advierte ahora en los levantamientos en el Maghreb, que darían paso a nuevas instituciones sociales en los países árabes.

De toda la gama de ciclos sociales y políticos analizada en su obra por Demetrio Santos, éste escoge los de aproximadamente 800 años (con exactitud 794), que, por tradición europea, correspondían a los períodos en que los pueblos de la estepa (asiáticos) incursionaban (y depredaban) Europa. Cita a Aarí, quien, estudioso de las variaciones climáticas, halló épocas de sequía en Europa cada 800 años (-3600, -2800, -2000, -1200, -400, 400 d.C., 1200, 2000). A su vez, estudiosos chinos hallan recurrencias de guerras civiles en su país, cada 794 años. Cita a Huntington por las migraciones, y pasa revista a las crisis ocurridas en, aproximadamente, esas fechas. Menciona entre -1257 y -1197 la crisis del imperio babilónico, entre -462 y -403 el fin del imperio (sic) griego, entre 1126 y 1186 la crisis del imperio bizantino. Y, en 1978, calcula la crisis final de Europa en el período 1922 a 1981 (en la década siguiente a esta última fecha, se produjo la reunificación alemana y la implosión soviética).

Sus análisis lo ratifican en la idea de que la duración real de los distintos imperios pudo haber sido de alrededor de 800 años, o bien múltiplos de dicha cifra.

Procuraremos analizar sus aserciones para las dos últimas fechas tentativas, esto es, alrededor de 1.200 y alrededor del 2000.

Demetrio Santos analiza la “fecha crítica de 1.200, con subcrisis en 1126 y 1186”, y nos informa de cataclismos en 1114 (hundimiento de una parte de Flandes por grandes temporales) y alternativamente grandes sequías (algo de eso está pasando ahora al comenzar el siglo XXI), el año 1150 figura como de gran sequía en los anales chinos, largos terremotos en 1117 en Italia, (ahora tenemos en 2011, el terrible terremoto en Japón, que originó el tsunami) recalentamiento del clima (como ahora) en los siglos XII y XIII (luego sobrevendrá una micro-era glacial hasta el siglo XIX). Grandes inventos (llega la pólvora a Europa) y conocimientos que llegan de Oriente tras las Cruzadas. Grandes migraciones. Según Toynbee la fecha de 1250 marca la división definitiva de las dos sociedades (arábiga e iránica) en paralelo (aunque 8 siglos después) a la división de Roma por Teodosio en Occidente y Oriente. Constantinopla conoce una primera destrucción en 1205. Los nuevos bárbaros son los hombres del Renacimiento, que cambiarán las ideas y las instituciones luego del 1200, aproximadamente. En mi libro anterior (1) la configuración de los ciclos pluriseculares a partir de la fundación legendaria de Roma, muestra en 1273 el inicio de un ciclo plurisecular que terminará en 1492. En esa fecha comienza la ascensión política de la monarquía danubiana de los Habsburgo, que alcanzará su cenit con Carlos V casi tres siglos después. Es la Baja Edad Media.

Santos apunta que por ese tiempo “el poder político  ha pasado ya a los nuevos estados nacionales europeos, que dominarán durante el eón siguiente (1200/2000) y la lucha contra el antiguo concepto político está tipificada en la lucha y caída de la nobleza en la Guerra de los 100 años”.

En nuestro análisis de los ciclos pluriseculares dimos como elemento liminar para justificarlos, la afirmación de Akerman de que en los mismos surgía un nuevo Hegemón. En los ciclos de 800 años de Santos no es esto lo más importante (pues en 8 ciclos hay lugar para una sucesión de hegemones) sino el cambio cultural (en la región considerada) que determina un largo período de continuidad de una forma característica de gobierno, instituciones, estratificación social, etc.

A partir del 1200, aproximadamente, contamos no menos de tres ciclos pluriseculares Akerman hasta ahora (1273/1492, 1492/1776, 1776/2021).

Santos también nos explica que, no necesariamente, una determinada sociedad se va a ver irremisiblemente aniquilada al sobrevenir el cambio de época de los 800 años. Lo mismo pasa en los ciclos pluriseculares: España perdió su hegemonía a mediados del siglo XVII, pero aún existe. . .

¿Y cómo vemos el 2000? (época de cambio que ya ha comenzado a sobrevenir). Para Santos, hacia 1981 Europa toca a su fin como entidad significativa. ¿Es tan así?

En 1985 Michel Richonnier(9) publicó “Las metamorfosis de Europa”, donde decía: “La decadencia norteamericana. . . parece confirmarse. E incluso éste será el título de una serie de obras de éxito en los años setenta. TRÁGICO ERROR, espantosa miopía europea que no supo ver que las grandes realizaciones de la 1ª y 2ª Revolución Industrial ya estaban sobrepasadas, y que el futuro se iba a jugar en lo infinitamente pequeño, en Tejas y California, con las pulgas electrónicas. . .” Y decía algo más: “1980 fue un año clave: fue la primera vez que el comercio de EEUU con los países ribereños del Pacífico superó sus intercambios con Europa”, dando razón a “Marx y Engels que, en un artículo de 1850, ya anunciaba esta eventualidad: “Gracias al oro de California y a la infatigable energía de los yanquis, ambas costas del Pacífico estarán pronto tan pobladas, tan abiertas al comercio y tan industrializadas como ahora la costa Este desde Boston a Nueva Orleans. En ese momento, el Pacífico pasará a desempeñar el mismo papel que el Atlántico en la actualidad y el Mediterráneo en la Antigüedad y la Edad Media: será la gran vía de agua del tráfico mundial. . .”

Mucho antes que Richonnier, Toynbee reconocía que “al día siguiente de la Segunda Guerra Mundial, el empequeñecimiento de Europa es un hecho consumado e inequívoco”(10).

¿Qué espera Santos (su libro es de 1978) para “la fecha crítica de 2000, subcrisis en 1921 y 1981”?

El ciclo de 800 años a punto de fenecer, ha traído (en los últimos 150 años) “el aumento de bienestar, el aumento de población, y de estatura como en los ciclos anteriores, en los grupos que forman la vieja cultura”. “La invención de este punto crítico parece ser  la de la energía nuclear y la electricidad, que dará pie al desarrollo del ciclo 2000/2800. . .” “Los síntomas de fin de período. . . el Imperio de Europa y Occidente se ha venido abajo. . . y un estado universal puede ser el americano o el soviético (en 1978 Santos no podía saber que se terminaría éste último en 1991), ambos hijos de la cultura europea”.

Sigue Santos: “La crisis de autoridad se aprecia en las subversiones continuas, en la proliferación de pequeños estados nacionales incapaces de subsistir por sí mismos. . . La invasión de los “bárbaros” y las migraciones, es la de los “salvajes de las colonias sobre las metrópolis respectivas (africanos y asiáticos a Europa). . .” “el hombre rebarbarizado e inculto (sic) tiene su ejemplo en el técnico y el especialista de nuestro mismo proletariado interno”. “Resurge la fealdad en el arte. . .” “El individualismo tiene su exponente también (hippies, solitarios de todas clases), en correspondencia con los ermitaños de siglos anteriores. . .” “El ateísmo práctico es similar al de Babilonia en idéntica fase. . .” “Las luchas civiles, paralelas a las griegas del siglo IV a.C. (guerras del Peloponeso) ya se han producido: las dos grandes guerras europeas, la revolución rusa, etc.”

En su estudio, Santos se ha referido mayoritariamente a Europa, y ella es el “hábitat” de esta desconsolada relación sobre su crisis contemporánea. Pero no se trata sólo de Europa, ahora, pues ya vivimos en un “Mundo-1”. Un mundo donde los jóvenes, ignorados por los plutócratas que maquinaron la reciente Crisis Financiera Global, iniciarán la “larga marcha” para obtener un “mundo mejor”. ¿Podrán?

Finalmente, llamamos la atención al hecho de que, si agregamos el presunto ciclo de 800 años aproximados, a nuestro análisis en (1) y (2) acerca de los Ciclos Económicos que hemos considerado, es evidente que nos encontramos, en el escenario mundial, en un punto de quiebre que inaugurará, más adelante, tal vez en las próximas dos décadas, un nuevo cuadro global de jerarquías, relaciones, acuerdos, colisiones. . . Una nueva cultura global, con la civilización occidental (y sus asociados de otras áreas, no occidentales) en declive en lo hegemónico, aunque no como faro de luz en otros aspectos: intelectual, tecnológico, innovador. . .

Teniendo en cuenta que nuestro objetivo, con esta obra, fue brindar un cuadro de la profunda interacción entre los hechos económicos, los financieros, los políticos y la permanente revolución tecnológica, los ciclos a tener en cuenta, en este período-bisagra de la Historia de las Civilizaciones, son:

  1. El Ciclo Juglar iniciado en 2009, que finalizaría entre 2013/14, y que mostraría una etapa de poco vuelo en relación con el anterior, aunque, por lo mismo, es de esperar que no termine con un cataclismo como el del 2007/09.
  2. La fase descendente del ciclo Kondratiev, iniciada en 2009, que podría durar hasta el 2024/25, donde progresarían los inventos e innovaciones de la 4ª Revolución Industrial.
  3. La segunda parte del período secular iniciado hacia 1973 y que difícilmente alcance un siglo de duración (las etapas se acortan, como bien lo señaló el Dr. Mario Burkun). (11)
  4. El ciclo Plurisecular Akerman iniciado en 1776, que finalizaría esta década, tal vez antes de 2020/21.
  5. El ciclo de 800 años iniciado alrededor de 1200, que está finalizando entre 2000/2012, y su continuador, el ciclo macro-plurisecular que llegaría hasta el 2800.

Tanto Johan Akerman(5) con su ciclo plurisecular, como Santos(7) con su ciclo macro-plurisecular de 800 años, se han referido a acontecimientos políticos que inauguran un nuevo ciclo global. En su artículo del 6/3/11 (12), Jorge Castro interpreta la rebelión en curso (desde Enero de este año) en el Maghreb (norte de África), como “un hecho político de envergadura mundial, que cierra el ciclo iniciado el 11-9-2001”. Es, realmente, un hecho liminar que puede anticipar el comienzo de un nuevo ciclo plurisecular, Akerman, (2010/. . .) así como el comienzo del macro ciclo de 800 años (2000/2800).

Sin embargo, si las rebeliones en los países árabes fracasan en la creación de democracias en sus países, podría tratarse de una recurrencia (a siglo y medio vista) de los levantamientos en diversos países europeos (Comuna de París, etc) en 1848, ahogados y esterilizados por la Restauración

 

BIBLIOGRAFÍA

(1) Noel N. Lampert – Ciclos Económicos y Crisis Financieras (Ediciones Cooperativas, 2008 y 2009).
(2) Noel N. Lampert – Los Ciclos pluriseculares Akerman (a editar en 2011 por Ediciones Cooperativas).
(3) Arnold J. Toynbee – Estudio de la Historia (Emecé, 1968).
(4) André Piettre – Las tres edades de la economía (Rialp, 1955).
(5) Johan Akerman – Estructuras y Ciclos Económicos (Aguilar, 1962).
(6) Mircea Eliade – El mito del eterno retorno (Alianza/Emecé, 1968).
(7) Demetrio Santos Santos – Investigaciones sobre Astrología (Editora Nacional, Madrid, 1978).
(8) Noel N. Lampert - ¿La historia se repite? Indagando en el ciclo plurisecular del Bajo Imperio: 235/476 d.C. (Grupo Mayo, 22/12/2010).
(9) Michel Richonnier - Las metamorfosis de Europa (Espasa-Calpe, 1986).
(10) Arnold J. Toynbee – La Civilización puesta a prueba (Emecé, 1960).
(11) Mario Burkun – referencias a su aserción sobre el acortamiento de los ciclos económicos, en nuestros (1) y (2) y en su libro, en colaboración con Guillermo Vitelli: Crisis en la madurez del capitalismo – Argentina y EEUU (Prometeo, 2010).
(12) Jorge Castro – Estrategias exitosas para frenar el fundamentalismo (Clarín, 6/3/2011).

 

 
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