El último trágico suceso que impactó y dejó su huella histórica en la memoria de los argentinos fue el deceso de Néstor Kirchner, ex Presidente y líder político del movimiento de masas.
La vigencia de su accionar es su legado más preciado, que permite reconocer la popularidad que alcanzó y observar con detenimiento la trascendencia que tiene y que puede alcanzar.
Definir el devenir de su trayectoria, en especial su tiempo de gestión en la administración pública, Intendente, Gobernador y Presidente de la República, como gesta política de continuidad y persistencia en la búsqueda de resolución de las demandas y los pedidos populares, es propio de un análisis político de reconocimiento y de estima.
Como todo líder popular, su praxis tiene el carácter de la contradicción y el conflicto propios a las tensiones sociales, en una sociedad en transición democrática hacia una cristalización de un proyecto nacional de identidad y protagonismo de masas.
Las circunstancias llevaron a que le resultará más certera la definición de tácticas políticas en coyunturas de crisis, que el desarrollo de planes de largo plazo en épocas de bonanza.
Es cierto que la realidad nacional estuvo durante su vida en ciclos más largos de crisis económica, social e institucional, que en períodos de bonanza, desarrollo de las fuerzas sociales y avances en la democracia social.
Su consecuencia e insistencia, lo llevaron a buscar romper los chalecos de fuerza institucionales que impiden desarrollar la resolución de los conflictos de forma positiva y coherente.
El constante zigzaguear de nuestra sociedad abarco toda la trayectoria de gestión, sin embargo el rumbo que marco su praxis lleva a orientar de manera progresista y popular el futuro de nuestro país.
El liderazgo político compartido con su compañera, Cristina Fernández de Kirchner es inédito en la historia política, ya que la toma de decisiones y la puesta en aplicación de las mismas no parece diferenciarse entre ellos, en todo el período de gobierno presidencial.
En la coyuntura actual, la separación entre lo fáctico y lo imaginario en los actos de gobierno y en el accionar dentro del movimiento político, llevan a discernir que la líder política y Presidente de la República tiene que poder aplicar el pensamiento crítico para hacer convivir el mito y la realidad.
El poder político que posee se ejerce con su convicción y su militancia, teniendo como trascendencia el mandato del mito constitutivo del movimiento popular, Perón y Evita, y el protagonismo y la consecuencia del nuevo mito el de Néstor.
El debate ante la circunstancia, es percibir que el momento actual es de auge económico y de voluntad política de transformación, lo cual permite avizorar una estrategia de planificación y desarrollo para la inclusión social.
El arte de la política es al mismo tiempo acompañar dicha inclusión social con la cristalización de un modelo de adscripción política que profundice los contenidos ideológicos del movimiento popular en mayores grados de libertad y autonomía de masas.
Esto se logra sumando voluntades protagónicas para que la emancipación del pueblo de la pobreza y la exclusión sean permanentes, y la Argentina asuma su proyecto nacional sin costo social significativo y con un horizonte nacional e internacional de mejoras en el bienestar de la población y en la conciencia de su identidad y su memoria.