Reproducimos a continuación un artículo de fondo publicado por el periódico Izvestia el 3 de diciembre de 2008. De alguna manera este diario refleja las posiciones del Kremlin, pero como el texto es de diciembre pasado, resulta útil compararlo con el discurso de Vladimir Putin publicado en esta sección.
En febrero el presidente electo de los EEUU Barak Obama declarará el default sobre los bonos estatales y llevará el país hacia la nueva divisa, el “amero”. Estos rumores, que aparecieron hace poco en el espacio virtual, se presentan casi como una información fidedigna, desde dentro. En estos días el titular de la Fed, Ben Bernanke, procuró desmentir estas versiones. Él declaró que su propio departamento, es decir el banco central norteamericano, está listo para comprar los bonos estatales. La Fed no tiene dinero pero la máquina de imprimir está a mano. Así que Bernanke no permitirá el default, aunque la divisa norteamericana puede debilitarse mucho. Además, la administración USA no tiene que declarar obligatoriamente el default para dejar al mundo “de narices”…
La intervención del titular de la Fed fue emocional y dramática. Al principio presentó todos los esfuerzos que emprenden las autoridades monetarias para salvar a Norteamérica de la crisis. Pero el tono varió de mayor a menor al final del discurso, cuando se refirió a las perspectivas para el futuro.
-Las posibilidades de disminución de las tasas ya casi se agotaron –apuntó Bernanke-. Por eso pueden ser adoptados métodos ‘no tradicionales’ de regulación.
En realidad la tasa porcentual básica en los EE.UU., con la cual la reserva federal intenta incidir sobre la economía, ya está cercana al mínimo históricos: el 1% anual. Y aunque Bernanke acotó que una nueva disminución en diciembre es totalmente real, las posibilidades de la Fed no son ilimitadas. “No puede la tasa ser menor a cero”, bromeó tristemente. Hasta el cero, como es evidente, no se está tan lejos: inyectaron en la economía, según algunos cálculos, ya casi tres billones de dólares y no se ve todavía la luz al final del túnel. Al revés, se espesan las sombras.
En el III trimestre por primera vez fue señalada oficialmente una caída del PIB del 0,5% y en el IV trimestre, según los pronóstico, ella puede alcanzar el 5%. La actividad productiva en los EE.UU. ahora es la menor en 26 años y la desocupación en el IV trimestre de 2009 alcanzará al 9% de acuerdo con los pronósticos de los expertos (habitualmente se considera crítico ya el 6%), la caída de los precios de los productores en octubre fue la record desde 1947. La demanda del consumo en el III trimestre de este año cayó a la magnitud máxima en 28 años.
En general, el panorama es de una caída sobre aceite. Es natural que la actual situación de la economía reclama nuevas inyecciones de dinero. Ellas van a producirse, obligatoriamente, según confirmó Bernanke. Sólo que ¿de dónde sacar ese dinero en un país con presupuesto deficitario? Por supuesto, del Ministerio de Finanzas. Pero este ya se cansó de asumir las pérdidas sufridas por bancos y corporaciones. ¿De dónde tiene los recursos el Ministerio de Finanzas? Simplemente los toma colocando bonos. Pero a todo, tarde o temprano, le llega su fin. El caballo ya no puede llevar a todos los jinetes que le han caído encima. Pueden aparecer las sospechas en cuanto a la capacidad de pago del propio Ministerio de Finanzas. Y aquí en ayuda acude la Fed.
Ya pusieron en marcha la máquina de imprimir
-La compra directa en el mercado de obligaciones a largo plazo, mencionadas por Bernanke, significa una emisión monetaria ilimitada, la puesta en marcha de la máquina de imprimir- advierte el analista de “Trust”, Pável Piculiov.
Ocurre que como la Fed no tiene reservas, los recursos imprescindibles para la compra de bonos estatales los obtiene imprimiendo. Así actúa habitualmente la Fed, cuando el gobierno le pide crédito. Luego el gobierno retorna la deuda de los dineros reales de los contribuyentes, e incluso con intereses. Como resultado la Fed gana y en el mundo, como una fotocopiadora, se multiplica la cantidad de estos papelitos verdes los que, no tienen ningún reaseguro a excepción de ser una débil divisa mundial. ¿Cuál es la amenaza?
-La ilimitada emisión monetaria en una proyección a largo plazo es una amenaza para el curso del dólar, que puede debilitares, pero los EE.UU. no van a declarar ningún default- no duda Piculiov.
Esta opinión es compartida por el director del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia, Ruslán Grinberg: “El default de la deuda estatal norteamericana, la introducción de una nueva divisa estadounidense, todo es una insulsa fantasía”. En principio, todo el mensaje del discurso de Bernanke precisamente reside en que nadie va a permitir el default de la deuda estatal. ¿Pero vale la pena creer en esto?
La deuda de los EE.UU. es casi 1,5 vez mayor que el PIB mundial. Las inquietudes sobre la posible bancarrota de los EE.UU. surgen con regularidad. Su fuente es, curiosamente, el propio gobierno norteamericano. La última vez la ola por este motivo la levantó el ministro de finanzas del país Henry Paulson. En julio del año pasado él prácticamente se mostró histérico ante el congreso asustándolo con la amenaza del default sobre los bonos de la deuda estatal que se cernía sobre los EE.UU. Lo que se produciría inevitablemente si los legisladores no elevaban el techo de la deuda estatal.
Los congresistas se rompieron y acordaron, además no por vez primera. Como resultado, en marzo de este año según el plan de Paulson la vara del límite fue elevada de 10 a 11,315 billones. Pero teniendo en cuenta que para los proyectos de salvación de Norteamérica del electo presidente Barak Obama se requieren varios billones, este potencial se agotará con bastante rapidez.
-Ahora la deuda soberana de los EE.UU. asciende a algo más del 60% del PIB –tranquiliza el director científico de la Escuela Superior de Economía Grigori Iasin-. Esto es totalmente tolerable.
Norteamerica, en correlación de la deuda estatal con el PIB realmente no es el líder. ¿Pero puede un país a cuya divisa están atadas las reservas de las economías más fuertes del mundo, resolver el problema del crédito existente tomando nuevos y nuevos? Este camino, inequívocamente, conduce a la nada. Además, los EE.UU. a diferencia de la mayoría de los países, consideran deuda estatal sólo los préstamos tomados por el gobierno federal. Si se suma toda la deuda de Norteamérica, a la que ingresan las obligaciones de las municipalidades, los estados, las corporaciones, de la gente “común”, la suma será de unos cien billones. Y esto, perdón, ya es el 142% del PIB. Mundial. Es decir todo el mundo debe trabajar casi medio año para que los EE.UU. puedan cumplir todas sus obligaciones.
«En las entrañas de la Casa Blanca madura el plan para ‘pasarlos’ a todos”
-En esencia los EE.UU hace rato que están en bancarrota. Hay una sensación de que, mientras todo el mundo se tranquiliza, en las entrañas de la Casa Blanca madura un plan para ‘pasarlos’ a todos y salvarse de la crisis con pérdidas mínimas –reflexiona la directora general del Centro de Investigaciones Macroeconómicas de la compañía “BDO Unicon” Elena Matrósova-. El sistema financiero que crearon los EE.UU. está incurablemente enfermo. Es una especie de mutante. Lo que ahora hace la Fed es un intento para conservar el mutante. Cuando se le cae una mano, le implantan en su lugar una prótesis. No alcanzaron a terminar esta operación y se le sale una pierna y así de seguido hasta el infinito. Pero un baldado es un baldado”.
Para dejar a todo el mundo con un palmo de narices, los EE.UU. inclusive ni necesitan declarar el default. Es suficiente, por ejemplo, devaluar su divisa, a la que están atadas muchas economías del mundo. Por cuanto el dólar no está asegurado por nada, las inversiones en activos de dólares sufrirán en grande. Y Norteamérica ahora le debe a muchos países.
¿Llegarán a esto los EE.UU? Es totalmente posible teniendo en cuenta que en el siglo pasado el país muchas veces le jugó al mundo distintas trastadas. Es suficiente recordad como en la Gran Depresión (lo que, a propósito, es simbólico) el presidente Roosevelt al principio anunció la renuncia al sistema de “standard oro” y cuando volvió a él, no sólo devaluó el dólar en relación con el metal valioso, sino que además exigió que todo el oro que tenían los norteamericanos fuera entregado a la Tesorería.
Más aún. Al principio los EE.UU. arrastraron a muchos países al sistema de Bretton-Woods, convirtiendo al dólar en centro del sistema financiero mundial. Todo el mundo “se sentó” sobre esta divisa, la que comenzó a cumplir la función de reserva. Y en 1971 Nixon anunció la suspensión de la práctica de venta de oro por dólares a los bancos centrales extranjeros, prácticamente destruyendo el vínculo del dólar con los metales preciosos. Desde este momento los EE.UU. acumularon el 30% de toda la reserva mundial de oro, el 79% de las reservas del país. Los demás países, incluyendo Rusia, se tuvieron que contentar con los desprovistos papelitos verdes.
¿Con qué pueden pagar los Estados Unidos?
Si se supone hipotéticamente que los EE.UU. declaren el default, qué sería de las reservas de multitud de estados? Hace poco “Izvestia” preguntó al viceministro de Finanzas, Dmitri Pánkin, si no convendría pensar sobre la colocación de nuestras “monedas” en activos más asegurados. Pero él nos tranquilizó diciendo que nuestros depósitos están asegurados a cuenta de que la economía norteamericana es la más fuerte del mundo. Digamos, los Estados Unidos responden por sus obligaciones con todo su PIB.
Por supuesto, el PIB de los EE.UU. es enorme y conforma más o menos la quinta parte del mundial. Sólo que su estructura es bastante dudosa. Apenas el 18% del PIB de Norteamérica corresponde a la producción industrial y a la agricultura. Su parte fundamental (más del 76%) son los llamados servicios. Además, casi la mitad de ellos, financieros. Y algo más del 10%, jurídicos. El resto son informativos. Todos ellos, a propósito, son requeridos en lo fundamental en tiempos “pacíficos”. Así es que resulta que los EE.UU. pueden responder por sus obligaciones en lo fundamental con esquemas financieros especulativos y servicios de abogados.
¡Divisas de todo el mundo, uníos!
El dólar es como una maleta sin manija. Es difícil manejarla y no se la puede tirar. Por ahora no hay otra valija. Sin embargo en el mundo hace rato que maduran los ánimos de “desembarazarse” de la divisa norteamericana. ¿Cómo se puede crear una zona unida de divisa? El ejemplo es el euro, puesto en circulación en 2002. En esta divisa ahora llevan sus cálculos mutuos 15 países europeos.
La posibilidad de crear una unidad monetaria única en este año ha comenzado a ser debatida por los cinco países del Golfo Pérsico: Bahrein, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Se planifica introducir la moneda única para 2010 pero, posiblemente, el nuevo dinero estará en circulación entre 2012 y 2015. Hoy prácticamente todos los países del Golfo mantienen una dura atadura con el dólar (a excepción de Kuwait).
También consideran la creación de un dinero propio los países de América del Sur. No hace mucho, en el encuentro mantenido por los jefes de estado que componen el ALBA (Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Honduras, Dominicana y Ecuador) se decidió crear un sistema común de reservas y un sistema monetario regional. Las tareas son las mismas: luchar contra las consecuencias de la crisis y “desatarse” del dólar. Los plazos de introducción de la nueva divisa, por cierto, no se mencionan pero la denominación del nuevo dinero ya está pensada: SUCRE (un juego entre el nombre del militar independentista y la síntesis de “sistema unitario de compensación regional”).
Noticias similares comenzaron a llegar inclusive desde China. De acuerdo con los últimos artículos de People’s Daily (edición oficial del Partido Comunista de China), la dirección del país discute seriamente los planes de rechazo de la utilización del dólar como divisa fundamental de reserva y paso a una nueva. De otro modo, China no va a dejar el yuan pero las reservas pueden claramente ser transferidas a otro dinero.
Al fin y al cabo, la propia Norteamérica pensó ya en liberarse de la “valija sin mango”. No sólo ella. Para 2010 se aguarda que los EE.UU, Canadá y México dispondrán de una divisa única para las cuentas mutuas con el romántico nombre de “amero”, la que deberá reemplazar al dólar norteamericano, al dólar canadiense y al peso mexicano.