Somos hoy testigos de un cambio trascendente, no sólo en el plano de la consolidación democrática de los EEUU.
Estos acontecimientos marcarán también un capítulo más en la conformación de un nuevo orden mundial.
Elecciones 2008:
El 4 de Noviembre de 2008, Barack Hussein Obama logró el 52% de los votos, frente al 46% de John Mc Cain; el primero obtuvo 364 electores en el Colegio Electoral, mientras que el segundo consiguió sólo 174.
La revolución tecnológica iniciada en la década del 80 introdujo grandes innovaciones a esta campaña presidencial - la más cara de la historia de los EEUU-, con una masiva participación ciudadana y de los movimientos sociales de base.
Avala esta afirmación el hecho que Barack Obama recibiese el apoyo del 68% de los nuevos votantes. Todos los demás grupos etarios también lo eligieron mayoritariamente, excepto los mayores de 65 años.
El sufragio de las minorías logró superar al voto blanco que prefirió a MC Cain. Así un 95% de los votos Africanos-Americanos y un 66% los votos Hispanos fueron para el Presidente electo. Los ciudadanos de mayor nivel educativo, con estudios de posgrado, votaron por Obama por un margen mayor al 18%.
En cuanto al ingreso promedio de los hogares Obama recoge las mayores diferencias a su favor en las familias de ingresos más bajos. En los hogares que perciben más de 50.000 dólares anuales, el porcentaje de ambos candidatos tiende a igualarse.
Obama también ganó con el 54% del voto católico, de vital importancia en los estados industriales.
Más del 89% de los Demócratas registrados votaron por su candidato, mientras el 90% de los afiliados Republicanos lo hacían por Mc Cain. Sin embargo, un 51% de los independientes votaron por Obama.
Consolida Obama la base electoral tradicional de los Demócratas en el Noreste y en la Costa Oeste del país. También triunfó en el Medio Oeste Industrial. Más sorprendentes fueron las victorias en los Estados de Florida, Ohio, Colorado, Pennsylvania, Virginia, New Mexico, y Nevada.
Pero este acontecimiento electoral también ha creado una nueva imagen de los EEUU.
El fuerte estado benefactor y la posguerra dieron paso a los “baby boomers”, a su rebeldía y a un consumismo optimista que no conocía límites.
La revolución conservadora de Ronald Reagan en los 80 quiso rescatar los valores de las pequeñas ciudades, libertarias y blancas, del interior y la costa oeste. Ahora, se comienza a celebrar una concepción más pluralista, multirracial, y multicultural de un país que debe reinventarse una vez más.
El Largo Camino de los Derechos Civiles: “Yo Tengo un Sueño”-
La minoría Africano-Americana fue la única en arribar a las costas de los EEUU privada de su libertad. Tras la Guerra Civil, la Enmienda Nro. 13 de 1865 abolió la esclavitud. La Enmienda Nro. 14 ratificada en 1868, los declaró ciudadanos. La Enmienda Nro 15 de 1870 les dio el derecho al voto.
Pero la Ley de los Derechos Civiles aprobada por el Congreso en 1875 –destinada a mejorar las condiciones habitacionales de los negros- fue anulada por la Corte Suprema en 1883. Prosiguen entonces las políticas de segregación racial. Recién en mayo de 1954 la Corte Suprema de los EEUU se expidió contra la segregación racial en las escuelas públicas. Así los presidentes Eisenhower, John Fitzgerald Kennedy y Lyndon Johnson intervenían enviando tropas federales a los Estados segregacionistas del sur para permitir la participación ciudadana Africano-Americana. El activismo de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) y la Southern Christian Leadership Conference (SCLC) liderada por el Dr. Martin Luther King organizaron innumerables manifestaciones que culminaron con la marcha pacífica a Washington en agosto de 1963. Allí el Dr. King, delante de una multitud de más de 200.000 participantes pronunció su célebre discurso: “Yo tengo un sueño, que un día esta nación va a levantarse y vivir verdaderamente de acuerdo a sus creencias… donde mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no van a ser juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter”.
La Ley de los Derechos Civiles propuesta por el Presidente Kennedy en 1963, fue finalmente
aprobada en 1964, prohibiendo la discriminación racial o religiosa en lugares públicos, en el trabajo o en los sindicatos. La Ley del Derecho al Voto de 1965 va a prohibir a los estados sureños a aplicar restricciones para impedir el voto de los negros por analfabetismo, o incumplimientos en los pagos de impuestos.
A partir de allí, la persistente extensión de los derechos civiles para las minorías hizo que la participación de las mismas fuese cada vez mayor. El 4 de Noviembre de 2008 fue quizá el hito más importante en esta larga marcha.
Nuevos Desafíos: ¿Es la Economía, Estúpido?
Resuena nuevamente el eco de esa frase que sintetizó la exitosa campaña del Presidente Clinton en 1992.
Pocas veces un Presidente ha asumido el poder en momentos tan críticos. Cuando Franklin Delano Roosevelt gana las elecciones por primera vez en 1932, la tasa de desempleo rondaba el 25% en los EEUU.
La crisis financiera mundial ha sumido a los EEUU (y al resto del mundo) en una dolorosa recesión. El déficit fiscal de la Unión superará el billón de dólares en muy pocos meses más.
La amenaza inmediata para el Presidente Obama es que se corte el crédito al consumo, uno de los pilares de la economía de los EEUU.
La cautela que puede derivar en pánico por parte de los inversores, es un peligro latente. La duración de la recesión y el impacto que la misma tendrá sobre el nivel de empleo son aún una incógnita.
Los paquetes de estímulo fiscal promovidos desde el Estado Federal deberán compensar la pérdida de confianza por parte de los actores empresariales. Por el otro lado, las reducciones impositivas implementadas por George W. Bush caducarán en el año 2010: en ese momento, Obama probablemente volverá a la tradicional política demócrata de aplicar cargas tributarias progresivas.
El gasto social proyectado de los EEUU en sus principales programas de Seguridad Social, Medicare y Medicaid enfrentará el desafío de una población con un creciente envejecimiento promedio.
En cuanto a las instituciones financieras, nuevas regulaciones se sumarán a las que ya se habían implementado durante el escándalo de la empresa Enron. Los nuevos productos financieros serán el blanco de esta nueva legislación. La Reserva Federal ha tomado atribuciones que deberán ser coordinadas con las otras instituciones de Regulación financiera estadounidenses e internacionales. La primera reunión privada que el Presidente Obama mantuvo con 48 gobernadores en Filadelfia se ha enfocado en identificar proyectos que garanticen la ocupación de la fuerza de trabajo y alejen al país de una larga recesión, al estilo del Japón de los 90´s. Los gestos simbólicos adoptados por las Ordenes Ejecutivas (decretos presidenciales) que limitan los salarios de los altos ejecutivos de las entidades financieras que reciben ayuda federal, tienden a aplacar la ira por parte de los contribuyentes, frustrados por la falta de escrúpulos que han demostrado muchos miembros de la dirigencia de ese sector.
¿El Fin de la Presidencia Imperial?
El Presidente Electo asume con una amplia mayoría en la Cámara de Representantes y con una mayoría más reducida en el Senado.
El Presidencialismo en los Estados Unidos ha tenido diversos niveles de poder con respecto a los otros poderes federales a través de la historia.
No podrá sorprender, entonces, que el Presidente Franklin Delano Roosevelt concentró en la Presidencia un poder importante cuando implementó el New Deal por el cual el Estado Federal intervino extensamente para sanear y revitalizar la economía deprimida. El ataque japonés a Pearl Harbor y la entrada de los EEUU en la SGM no hizo más que incrementar aún más su poder: era la consolidación del complejo militar-industrial norteamericano.
Posteriormente a ser electo para su cuarto mandato, el Congreso aprobaría la Enmienda 22 limitando la Presidencia a un período, seguido de una sola posibilidad de reelección.
La Guerra Fría se tornó en un nuevo justificativo para sostener fuertes presidencialismos en los años 50 y 60.
El fracaso de Vietnam y el escándalo de Watergate provocaron al Congreso a volver a tomar más atribuciones, limitando al Presidente en su capacidad de enviar tropas al exterior sin autorización parlamentaria.
Posteriormente en los años 80, la ola conservadora de Reagan creará una nueva instancia de presidencialismo fuerte, bajo los paradigmas de una reducción del rol del estado en la actividad económica, la baja de los impuestos, y la lucha mediante la “Guerra de las Galaxias” contra la Unión Soviética.
George Bush padre, y Bill Clinton deberán lidiar durante sus mandatos con sus propios congresistas reacios a apoyar sus iniciativas, al igual que con la oposición controlando los dos Cámaras durante gran parte de su tiempo.
Sin embargo, ningún Presidente de los EEUU llegó a concentrar el poder que detentó George W. Bush. Huntington nos advierte que los atentados del 11 de Septiembre de 2001 provocaron un cambio en la relación civil-militar, acallando las voces de aquellos que controlaban los excesos de poder. Los votos en el Congreso para sustentar las campañas militares en Afganistán y en Irak fueron avalados por amplias mayorías. Los medios de comunicación y gran parte de los intelectuales fueron muy tardíos en cuestionar esta inusitada concentración de poder. El que los declarados “enemigos combatientes” sospechosos de simpatizar con Al Qaeda fuesen arrestados en Guantánamo sin derecho a apelar a las cortes de los EEUU, ni pudiesen ser acreedores a los derechos conferidos por la Convención de Ginebra, dejaron en manos del Poder Ejecutivo atribuciones nunca delegadas a él. Más allá de algunos intentos de Congresistas de ambos partidos políticos, sólo se pudo contrarrestar tibiamente esa suma de poder. El Torture Bill de 2005 promovido por el Senador Mc Cain fue ejemplo de ello. También la Corte Suprema en su fallo Hamdan vs. Rumsfeld afirma que hay que utilizar la Convención de Ginebra contra los prisioneros sospechosos de cometer actos de terrorismo.
Obama llega a ocupar un lugar en una Presidencia, que dispone de las Fuerzas Armadas más importantes del mundo, y que ahora incorpora a sus atribuciones, el manejo y la regulación del sector financiero, del cual ahora es un accionista privilegiado.
El Nuevo Orden Mundial
En el plano internacional el verdadero desafío que enfrenta el nuevo Presidente, y el resto de los líderes del mundo, es cómo establecer las reglas de juego de la posguerra fría.
Durante los años de la fundación de la República estadounidense, George Washington ya había forjado el unilateralismo norteamericano en materia política, con el objeto de distanciarse de los litigios imperiales europeos. Para que ello fuese efectivo desde esta temprana época, los EEUU aplicaron guerras preventivas contra las posiciones británicas en Canadá con el objeto de afianzar su hegemonía continental.
La consolidación territorial de los EEUU, y la decadencia de Gran Bretaña en el plano internacional, hicieron que los EEUU abandonaran temporariamente su unilateralismo.
La Presidencia de Franklin Delano Roosevelt marcará el comienzo efectivo del multilateralismo norteamericano. El mismo estuvo marcado por mecanismos de consultas permanentes con los principales líderes mundiales y por la creación de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional entre otras instituciones multilaterales.
La Guerra Fría persistirá en el mantenimiento de esta estructura multilateral. La contención y la disuasión han sido la principal estrategia sostenida por los EEUU y por la Unión Soviética en aquellos años. Con diversos grados de apoyo, Harry Truman, Dwight Eisenhower, John Fitzgerald Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan y hasta George H. W. Bush (padre) seguirán construyendo la política exterior manteniendo el equilibrio de poder con la Unión Soviética, siguiendo un enfoque realista de las relaciones Internacionales. El fin de la URSS, marca el verdadero punto de quiebre en este modelo tradicional.
La administración Clinton aplicó enfoques internacionalistas liberales en sus intervenciones humanitarias en Somalia, Bosnia, Haití, y Kosovo, apoyando también los incipientes procesos de paz en el Medio Oriente. Sin embargo fue también pragmática y realista al mantener el status de nación más favorecida a la República Popular China, tras los acontecimientos de la Plaza Tiananmen.
Clinton también propulsó el Consenso de Washington. Su diplomacia comercial cooperó para que culminara exitosamente la Ronda Uruguay del GATT, y se creara la Organización Mundial de Comercio (OMC). En 1994 también se aprobó el NAFTA que terminó de integrar a México al espacio económico norteamericano.
Sin embargo Clinton, mantuvo las tropas en Europa y en el Noreste Asiático y no redefinió integralmente el rol estratégico y diplomático de los EEUU en el mundo. Trabajó más en un esquema caso por caso, de acuerdo a la exposición de los conflictos en los medios de comunicación, y tomó en cuenta la baja tolerancia a los fracasos militares por parte de los votantes.
Pero es la Presidencia de George W. Bush la que generó un giro radical en la política exterior de los EEUU, alejándola fuertemente del multilateralismo y de la contención y disuasión y acercándola a la hegemonía global unilateral, especialmente tras Septiembre 11.
La estrategia de las guerras preventivas, la guerra ofensiva donde se “golpea primero” contra estados fallidos y organizaciones terroristas en cualquier lugar del mundo, se convierte en un credo absoluto. Los pensadores y funcionarios neoconservadores de la Administración Bush forjan una alianza con los nacionalistas asertivos situados en la Vicepresidencia y en el Pentágono.
Las guerras de Afganistán y de Irak insumieron la mayor parte de la energía material e intelectual de la administración Bush. Con la excepción de mayores flujos de cooperación internacional en África, el desencanto y la frustración es el sentimiento que los EEUU más han generado en la comunidad internacional en los últimos años, agravado aún mas hoy, por la crisis financiera internacional.
En ese sentido, que los primeros decretos presidenciales ordenaran la suspensión de los juicios y establecieran plazos para el cierre de la Prisión de Guantánamo ha sido un gesto de Obama que fue ampliamente celebrado en todo el mundo.
El Equipo Obama: En Búsqueda del consenso.
La primera nominación fue la de su amigo y político de Ilinois, Rahm Emmanuel, al cargo de Jefe de Gabinete.
John Podesta, que había ocupado ese cargo durante la Administración Clinton, ha sido el principal asesor del Presidente Obama durante la transición y lo ha ayudado en el diseño de los puestos claves de la Administración, desde su influyente think tank demócrata, el Centro para el Progreso Americano.
En cuanto al gabinete económico, se ha consolidado un grupo con amplia experiencia: Timothy Geithner como Secretario del Tesoro, Larry Summers como director del Consejo Económico Nacional, y la académica experta en política fiscal Christina Romer como Jefa del Consejo de Asesores Económicos. El Senador Republicano Judo Gregg, encabezará el Departamento de Comercio El rescate de los mercados financieros y la construcción de un programa de estímulos consistente recién empiezan a consolidarse.
La propuesta de Obama en nominar a la senadora Hillary Clinton como Secretaria de Estado busca elevar el perfil de la recomposición de la política exterior de los EEUU. Tras el anuncio del cierre de la prisión de Guantánamo, la Secretaria de Estado ha nombrado como enviado especial al Medio Oriente al brillante ex Senador y diplomático George Mitchell, quien protagonizó los acuerdos de paz en Irlanda del Norte. Richard Holbrooke, quien asistiera a Madeleine Albright en los Acuerdos de Dayton que culminaron con la paz en los Balcanes será embajador especial para Pakistán y Afganistán. La ex asesora de Obama en política internacional, Susan Rice, será embajadora ante las Naciones Unidas con rango de miembro de gabinete.
El Gabinete de Seguridad de Barack Obama incluye al último Secretario de Defensa del Presidente Bush, el republicano y experto en organismos de inteligencia, Robert Gates. Otro militar republicano y ex comandante de la OTAN, el general retirado James Jones ocupará el influyente puesto de asesor de Seguridad Nacional. Completan este gabinete la ex gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, al frente del Departamento de Seguridad Nacional, la cual deberá redefinir las políticas migratorias. El ex juez Eric Holder será el primer africano-americano en acceder al cargo de Secretario de Justicia.
Conclusión: El Cambio y la Esperanza
Barack Obama de 47 años, nacido durante la lucha contra la segregación en 1961, es el nuevo Presidente de los Estados Unidos.
Sus ancestros de la etnia luo habitaban en la aldea rural de Kogelo en Kenya, dedicándose a la agricultura de subsistencia. La beca de estudios llevó a su padre a Hawai, donde finalmente se casa con Ann, su madre.
Esta histórica elección puede enmarcarse en la larga marcha por la consolidación de una de las mayores democracias del mundo. Es un camino lento, pleno de oscilaciones entre valores conservadores y liberales.
Los desafíos que enfrenta demandarán un titánico esfuerzo y un elevado nivel de consenso nacional e internacional.
La crisis financiera, ya ha captado gran parte de la temprana energía del Presidente. El compromiso de crear o preservar 2,5 millones de puestos de trabajo durante los próximos dos años a través de la consecución de proyectos de infraestructura sólo servirá para remediar los efectos de la recesión a mediano plazo. El debate acerca de la imposición de un impuesto a la emisión de carbono y el cambio de la matriz energética norteamericana hacia tecnologías limpias también será parte de su agenda.
El éxito de la agenda internacional dependerá de la buena coordinación que el Presidente Obama pueda hacer del trío Clinton, Gates, y Jones, los que representan una línea centrista fuerte, bastante distante de las posiciones de algunos de los militantes más progresistas del Partido Demócrata.
Las guerras en Irak y en Afganistán, los conflictos en el Medio Oriente, el deterioro de la relación con la Unión Europea y con Rusia, y una mayor atención a las zonas olvidadas de América Latina y África son apenas algunos puntos la larga lista de la agenda internacional norteamericana. Los enormes desafíos y la dimensión de la crisis sólo se equiparan con las responsabilidades de liderazgo mundial que aún detentan los Estados Unidos y cuyo éxito determinará en parte importante de nuestro futuro común en el hemisferio.
La búsqueda de una nueva forma de construcción política basada en los valores democráticos son finalmente un desafío que compartimos muchos miembros de la comunidad internacional.