Enlaces


América para los americanos.
Por Mario E. Burkún


En la pasada reunión del Grupo Río - último capítulo del conflicto desatado en América Latina, que tuvo a Colombia, Ecuador y Venezuela como actores principales – quedó claro que los grados de libertad de la escritura son más limitados que los de la palabra oral. Sobre esa base – y siguiendo las preocupaciones de los antiguos griegos – la pregunta sería: ¿Cómo llegar a la verdad histórica?


Como se presenta este conflicto.

En un comienzo el problema estaba dominado por las gestiones para la liberación de rehenes en manos de las FARC - algunos exitosos, algunos frustrados y otros en desarrollo. Estas gestiones involucraban a dicha organización y a la dirigencia de algunos países de América Latina.

El conflicto incorpora también a potencias ajenas a la región, pero interesadas en la resolución del contencioso por la liberación de los rehenes, a saber: Francia, en el caso de Ingrid Betancourt, y EE.UU. por el plan Colombia.

La existencia de un movimiento de aluvión de situaciones que llevaban a una escalada irremediable, puso en vigencia la fragilidad y la fragmentación de la tan mentada integración de los países de América Latina. Describamos brevemente las diferencias y los puntos de contacto entre los diversos actores.


En el modelo de integración económica
.

Después del fracaso del Pacto Andino y de la ambigüedad del desarrollo industrial en América Central, surgen dos propuestas en la globalización.

El ALCA, que tiene vigencia en la mayor parte de Centro América y en los países del Pacífico. Salvo Ecuador - que trata de mutar su economía liberal dolarizada en una con mayor presencia estatal - Chile, Perú, Colombia y obviamente México, integrada desde el 82 al NAFTA, toman la libertad de mercado y el modelo neo-liberal como su paradigma de desarrollo.

En el otro extremo se encuentra el ALBA. La diversidad de sus componentes, tiene más referencia con un modelo neo-keynesiano de empresa pública que con una planificación socialista. Sin embargo el paradigma es tratar de romper el chaleco de fuerza del movimiento privatizador de los 80 y 90, buscando en el papel público de las firmas estatales un resguardo de contención al crecimiento económico con mejor distribución.

Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua constituyen la base de sustento de este acuerdo económico, que en el último período intenta sostener también una integración regional en defensa y seguridad.

Entra ambos extremos se encuentra el MERCOSUR, como forma de integración que sin dejar de lado totalmente el neo-liberalismo en cuanto a la distribución del ingreso y a la norma de consumo, presenta pequeños matices diferenciados entre su componentes. En particular el caso Argentino, intenta presentar un papel del Estado más keynesiano, en la forma de fijación de salarios y de regulación de los precios, así como en los intentos de política fiscal compensatoria. Esto sin romper totalmente con las formas neo-liberales en cuanto a la volatilidad de capitales líquidos y tratamiento de la nueva inversión.

Las diferencias significativas entre los tres grupos de países, se basan en que las diversas formas de integración no eliminan los rasgos proteccionistas en los sectores o segmentos de la producción y de los servicios de mayor rentabilidad en el corto plazo.

Salvo Brasil y México, los restantes participantes corren el riesgo de que su crecimiento quede sometido al movimiento de precios del mercado internacional, que por el momento es muy favorable para la exportación de recursos naturales o de productos resultado de cadenas y procesos con mucha intensidad de trabajo vivo incorporado a  bajo salario internacional, y sin protección alguna en las condiciones sociales de reproducción.

En cuanto a México y Brasil, si bien la distribución del ingreso y la formación del salario son similares al resto, la fragmentación en la producción es menor, el sistema es más integrado y las cadenas de alta productividad pueden competir con la de los países principales del mundo.

Esto a su vez se acompaña de un crecimiento exponencial del mercado interno, que los transforma en los próximos diez años en mercados quasi-continentales, por su tamaño, a la vez que en posibles sub-imperios en sus rasgos políticos de dominación.

En el modelo de integración política.

Los dos extremos tienen componentes diversos. En el ALCA, el sometimiento a las necesidades de presencia política de EE:UU., se nota con mucha fuerza tanto en México, como en Colombia y Centro América – sobre todo en los temas que más le interesan a la Administración  actual, como el migratorio, la seguridad frente a los movimientos de grupos ligados al narcotráfico y al terrorismo. La expansión del fenómeno de las marras, en Centro América y su impacto en California, así como en la frontera con México, es una prioridad mal asumida.

En los otros países más al Sur, como Perú y Chile, el efecto político es diferente, tiene más que ver con el intercambio comercial que con el control estricto del papel de los gobernantes, ya que la contención local del sistema político institucional - resabio de las décadas precedentes - no afecta la estabilidad continental.

En los componentes del ALBA, la diversidad de los comportamientos es también importante. Cuba se encuentra en una transición de su papel en el continente, en función de su necesidad nacional de desarrollo económico, más sostenido y con mejoras en las condiciones materiales de su población.

Si triunfan los demócratas, la necesidad de finalizar con el bloqueo lleva a una visión de cambio del enfrentamiento con EE.UU., así como a una modificación en el vínculo con la Unión Europea y Canadá si se disminuye el control estricto de la disidencia.

En Nicaragua, Ecuador y Bolivia, la necesidad de disminuir la fragmentación social, tiene la complejidad de la incorporación de los pueblos originarios, con reivindicaciones de larga data, que van más allá de lo estrictamente económico, y que ponen el acento en el respeto de la alteridad y de la convivencia social.

La posibilidad de disolución de estos Estados es propio del juego y la tensión entre los modelos económicos: a mayor inclusión social, más posibilidad de inducción de las fuerzas retrogradas para desgajar las naciones; a menor inclusión y distribución, mayor es la disyuntiva para impedir el ALBA y trasladar el modelo a un ALCA reciclado.

En los países del MERCOSUR, es evidente el liderazgo de Brasil. Manteniendo una política de inclusión de baja intensidad de conflicto, va logrando una forma de contención con mejoras en la institucionalidad del proceso político. El fortalecimiento de los partidos políticos intenta valorizar la representatividad en el Congreso y la regionalización. Sin embargo, es de destacar que las políticas de largo plazo son las que priman a la hora de la toma de decisión. En lo internacional el papel de Itamaraty es determinante, y nada puede modificar su camino a ser uno de los partners de las 7 potencias más industrializadas del mundo.

Al interior del MERCOSUR, Brasil prioriza el vínculo con Argentina, así como el control externo de las actitudes de Venezuela. Cada vez más - y se nota en el último conflicto - Brasil impone su decisión, bajo un perfil político poco expuesto pero de neutralidad activa, intentando consolidar una posición de cara al Imperio, pero sin confrontar directamente, salvo con medidas de retaliación en temas como las migraciones, la seguridad de la Amazonia o la producción para la defensa.

En el caso de Argentina, recién en el último período orienta el diseño a alejarse de la ambigüedad entre los dos extremos. La atracción de la inversión acercaba el discurso al de las propuestas neo-liberales del ALCA, mientras los recursos energéticos y de financiamiento de corto plazo la llevaban a un estilo pro ALBA. El MERCOSUR, siendo la construcción más dinámica y real, parecía haber quedado en stand by, sin destino manifiesto, debido al temor tradicional al papel de subordinación a Brasil en el Cono Sur.

La Barganha Real de la geopolítica de los 60 de Itamaraty, sigue influyendo conciente o inconcientemente en muchos de nuestros representantes, a la hora de la toma de decisiones. Históricamente el desarrollismo nacionalista de la revista Estrategia de los 60, planteó la alianza estratégica con Perú (el costado andino), Ecuador y Venezuela, para impedir los acuerdos entre Brasil y Chile, desde el punto de vista de la defensa y la seguridad. (No olvidemos el atraso en infraestructura en la Mesopotamia y el temor a perder la Patagonia, que en nuestros gobiernos de los 60 y 70 tanto mal les produjo).

Si bien la democracia termino con esta mentalidad, la erradicación definitiva de la misma parece ser parte de los acuerdos actuales con Brasil, y del deseo efectivo de profundizar el MERCOSUR con más MERCOSUR.


Resolución del último conflicto.

La guerra que pudo desencadenarse por la ocupación e intervención armada de Colombia en territorio de Ecuador, podía servir a dos objetivos.

Desde Colombia, país agresor, para mostrar internamente que no tiene un gobierno débil, incapaz de controlar la oposición interna, y desbordado por un avance político de las FARC, que con la liberación de los rehenes, podía pasar a un status de guerrilla beligerante en la Unión Europea y dejar de ser considerado un grupo terrorista.

Para Venezuela la guerra permitía un protagonismo en el escenario internacional, de oposición al imperio, que reemplaza al enemigo histórico - que es Cuba para los EE.UU. Desde el aspecto internacional esto permitía una guerra de baja intensidad pero sin conclusión inmediata. Los campos se iban a dividir a favor o en contra, con un impacto inmediato en la próxima elección en los EE.UU., favoreciendo al electorado republicano, proclive a la intervención armada de su país en todo lugar que considere conveniente para su interés nacional.

En lo interno a Venezuela, el conflicto podría ayudar a galvanizar aún más las fuerzas nacionales, que viven contradicciones internas propias a la agudización de los aspectos de mayor inclusión de los desposeídos, pero que en el caso particular se realiza con carencias económicas en ascenso.

Los otros integrantes de América Latina tuvieron rápidos reflejos, convocando Brasil, Argentina y Chile a frenar la escalada y revitalizando la representación institucional de las formas multilaterales de resolución de conflictos con la OEA y el grupo de Río.

Si bien la actitud más disparadora de este dispositivo multilateral fue la de Brasil, es de destacar que el papel de convocatoria y el discurso de resolución  fue  el de nuestra Presidenta, quién demostró tener el nivel de excelencia que requiere una situación de gran complejidad y llena de intensiones difusas y contradictorias.

A partir de esta mediación con objetivos de neutralidad activa, un nuevo liderazgo se diseña en América Latina, a través del posicionamiento de Argentina y de Brasil, el que aparece estar acompañado por Chile, país siempre reticente a una integración mayor.


Conclusión.

La integración de América Latina, como objetivo, tiende a ser una utopía realizable, si la racionalidad cunde a través de prácticas concretas que institucionalicen el MERCOSUR económico y político.

Al igual que logre esta dominación de Brasil y de Argentina, a través de la cooperación internacional, incorporar a los países del ALBA y del ALCA dentro de una alteridad compartida.

El momento económico es adecuado. La bonanza en los precios de las mercancías de nuestros países seguramente continuará en el mediano plazo. Si la misma es utilizada correctamente para el desarrollo de la nueva inversión productiva, y la expansión de la distribución del ingreso, esto lleva a un mercado regional ampliado.

El nuevo proteccionismo internacional favorece esta forma de desarrollo con inclusión social. Mientras esto ocurre es muy probable que la crisis financiera en EE.UU. obligue a un cambio más neo-keynesiano, con cierto grado de proteccionismo al interior del NAFTA, que facilite más autonomía en la toma de decisiones en América Latina.

El problema mayor es la evolución de la conciencia social en nuestros pueblos, en transito a consolidar las identidades nacionales, al igual que en transiciones diversas y contradictorias, en las formas de representación social en la búsqueda de una mayor justicia e igualdad.


 

 
www.grupomayo.com.ar
  Restricciones Legales y Términos de Uso
Todas las notas, noticias y documentos publicados en esta revista
pueden ser reproducidos con la sola condición de citar la fuente y el autor.